Devocionales
UNA VIDA CONTROLADA POR CRISTO
Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. (Mat 4:1)
Introducción:
El dominio propio es un fruto del Espíritu que requiere madurez espiritual y de una completa dependencia del Espíritu. El Señor nos dio un ejemplo perfecto de dominio propio al resistir al diablo en el desierto.
El enemigo no tenia duda que Jesucristo era el Señor, pero quería probar si podría resistir la presión a causa de la naturaleza humana que había tomado. En otras palabras, reto la misión del Señor ya que no hubiera sido nada difícil para Cristo las siguientes cosas:
a. Cambiar las piedras en pan, pero eso hubiera comprometido el plan del Padre, que lo envió a vivir una vida perfecta.
b. Se negó a saltar desde el pináculo del templo para que sus ángeles lo cargaran atrayendo la atención de la gente de Jerusalén, Jesús no era vanidoso y mucho menos vanaglorioso.
c. Finalmente Jesús se negó a recibir todos los reinos de la tierra, si el hubiera cedido a la tentación la humanidad nunca hubiera sido redimida ni restaurada.
El dominio propio solo se alcanza cuando nos rendimos completamente al Espíritu Santo que mora en nosotros. Nuestra carne batalla contra el ser humano que ha sido redimido. Pablo dice que ahora no somos controlados por nuestra naturaleza humana, sino por el Espíritu Santo que habita en nuestro interior. Sin embargo el hecho de que el Espíritu Santo habita dentro de nosotros no significa que tendremos dominio propio naturalmente. Antes bien debemos rendirnos diariamente de manera racional y los resultados serán maravillosos, por que seremos trasformados en personas que genuinamente se parezcan a Cristo Jesús. El apóstol Pablo utilizo este tipo de comparaciones en muchas de sus cartas y enfatizo que para ganar una carrera debe tenerse “Disciplina y dominio propio”
Venciendo la Tentación. (Mateo 4:1-11)
Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo.
No conocemos mucho acerca de los anos que transcurrieron después de la visita de Jesús al templo cuando tenia 12 anos hasta el momento en que inicio su ministerio al la edad de 30 anos, en ese tiempo Jesús creció en gracia y en sabiduría delante de Dios y de los hombres. No sabemos de milagros o de interacciones con grandes maestros solamente se le permitió crecer y llegar a su edad adulta.
La humildad de Jesús puede notarse en cual complacido esta el Padre con El. Luego el Espíritu Santo llevo a Jesús al desierto a enfrentar la tentación. Este momento no llego por casualidad es por eso que el evangelio de Marcos expresa de manera dramática como el Espíritu lo arrebato al desierto del lugar donde el se encontraba. Jesús no tomo esta decisión voluntariamente sino que fue el Espíritu el que lo llevo al desierto la palabra tentación encierra tanto el ser pasado por el fuego para sacar a la luz lo que es genuino como el intento de convencer a alguien de hacer maldad. Por tanto a Jesús le es posible entender lo que nosotros pasamos por que el mismo lo vivió cuado se encontraba en la tierra a causa de su naturaleza humana. Jesús tenía que depender del Espíritu Santo para poder vencer al enemigo.
La Primera prueba (v.2-4)
Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces tuvo hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Pero El respondiendo, dijo: Escrito está: "NO SOLO DE PAN VIVIRA EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS." (Mat 4:2-4)
Ya hemos establecido que no fue Satanás que llevo a Jesús al desierto; de hecho el enemigo no estuvo en la escena hasta 40 días después que Jesús estuviera orando y ayunando. ¿Que clase de ayuno era este? Los judíos practicaban varias clases de ayunos parciales que les permitían comer algunas cosas. Este tipo de ayuno que Jesús práctico mueve los pensamientos hacia Dios y hace que olvidemos las cosas que satisfacen nuestra carne. El ayuno de 40 días que Jesús práctico no puede hacerse sino es por la ayuda del Espíritu Santo.
Después de un tiempo sin comida ni agua no quedan fuerzas ni siquiera para pensar en comida, pero Jesús tuvo hambre Satanás trato de persuadirle para que con su poder Divino se probara así mismo. Lo que Satanás estaba retando no era el poder de Jesús para cambiar la estructura molecular de las piedras, sino su Misión. El enemigo no creyó que Jesús pudiera resistir en su naturaleza humana la tentación de probar quien era sin embargo, lo único que tenia que probar Jesús era que estaba dispuesto a obedecer en todo al Padre. Satanás intento aprovecharse del estado de la debilidad en que Jesús se encontraba para serle creer que el PADRE lo había puesto a prueba. Pero Jesús conocía perfectamente el plan del Padre y sabia lo que el Padre esperaba del El (Juan 8:29) “RECUERDE HERMANO QUE LAS TENTACIONES PONEN AL DESCUBIERTO QUIENES SOMOS”.
Jesús le respondió al enemigo con la Palabra de Dios.
Siglos antes Dios había probado a los Israelitas en el desierto para sacar a relucir la maldad que había en sus corazones.
El pueblo de Israel era como animales egoístas en espera de su comida. Dios les había dicho por medio de Moisés: “Te afligió, te hizo pasar hambre y te sustento con el mana, comida que ni tu ni tus padres habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre” (Juan 8:29). Dios le enseñó a Israel que toda provisión física viene del cielo. No había nada que pudiesen hacer para que el mana apareciera. También aprendieron que no todo en la vida se trata de necesidades físicas. Sus necesidades espirituales serán suplidas por la palabra que salía de la boca de Dios.
El alimento espiritual es más importante que el material. (Mateo 6:36). Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todo vendrá por añadidura. Por cuarenta anos el mana nunca falto en el desierto, tal como dice Mateo 6:34, Así que no os angustiéis por el día de mañana, por que el día de mañana traerá su propio afán.
La segunda Tentación. (v.5-7)
Entonces el diablo le llevó* a la ciudad santa, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo*: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: "A SUS ANGELES TE ENCOMENDARA", y: "EN LAS MANOS TE LLEVARAN, NO SEA QUE TU PIE TROPIECE EN PIEDRA." Jesús le dijo: También está escrito: "NO TENTARAS AL SEÑOR TU DIOS." (Mat 4:5-7)
Ahora Satanás dobla su apuesta llevo a Jesús hasta el pináculo del templo que media cerca de 500 pies de altura eran palabras simples le dijo a Jesús tírate y deja que los ángeles te atrapen. Cuando la gente te vea creerán que eres el Hijo de Dios.
El enemigo quería que Jesús realizara un milagro egoísta que no beneficia a nada, pero Jesús conocía exactamente las intenciones del enemigo. El deseo de reconocimiento es algo sumamente tentador para cualquier ser humano, pero Jesús no cedió. Satanás conoce la Biblia, Satanás estaba citando el Salmo 91:11-12 Pero solo la parte que servia a sus propósitos. Astutamente dejo afuera la parte que dice “Para que te guarden en todos tus caminos”. El enemigo siempre le va a quitar o le añade a la Palabra, su objetivo es darnos motivos para que satisfagamos los deseos de la carne. No podemos vivir de frases tomadas de aquí y de allá sino de todo el consejo de Dios. (Hechos 20:27).
La tercera prueba (v.8-11)
Otra vez el diablo le llevó* a un monte muy alto, y le mostró* todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras. Entonces Jesús le dijo*: ¡Vete, Satanás! Porque escrito está: "AL SEÑOR TU DIOS ADORARAS, Y SOLO A EL SERVIRAS." (Mat 4:8-10)
Jesús conocía el plan del Padre para redimir a la humanidad. El mismo requería que El sacrificase su vida. Pero ahora el diablo le estaba ofreciendo un atajo sin sangre ni dolor. Todo lo que tenia que hacer era adorarle. Este hubiese sido el máximo insulto al Padre (Isaías 14; 12-14).
Andando en el Espíritu. (Galatas 5:16-25)
Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne. (Gal 5:16)
Hermanos tenemos una guerra diaria en contra de la carne. Cuando decimos carne no estamos hablando del cuerpo físico sino de los deseos de nuestra naturaleza. La única manera en que podemos hacerle frente a la carne es sometiéndonos al control del Espíritu Santo. Es el Espíritu quien nos ayuda a mantener una vida santa y agradable delante de Dios.
Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. (Gal 5:24-25)
Andar en el Espíritu significa estar atentos a lo que dice el Señor, si queremos ver fruto tenemos que estar en sintonía con el Espíritu.
Gracias a Dios por el Espíritu Santo, quien nos santifica y nos reviste de su poder de modo que no vivimos en esclavitud al pecado sino como siervos y siervas de la justicia, es por el Espíritu Santo que podemos vivir en victoria y libres de la condenación del pecado.
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